Respecto a lo de la música en la calle, quería traerte tres historias berlinesas actuales:
El viernes pasado fuimos al cumpleaños de una francesa y por supuesto nos llevamos los instrumentos aparte de kalimotxo, whisky y flores. Había un FLOW allí que no cabía en las habitaciones, salía por el balcón de aquel último piso y volvía con aires refrescantes. Improvisábamos, las voces bailaban y se entrelazaban como cadenas de ADN. Sí, se me terminaron saltando las lágrimas mientras cantaba con los ojos cerrados, yo es que en esos momentos es en los que me siento realizado.
Cuando volvíamos en el tren el Sr. Fleisch se puso a tocar el djembé. Era tarde, estábamos borrachos, cansados y contentos. Tocaba muy levemente, apenas se le escuchaba. Una señora iba sentada delante nuestro. Parecía asustada pero cuando nos fuimos regaló al Sr. Fleisch, en el mismo tono en el que él había tocado, un bonito "schön".
El domingo Santxo, el artista antes conocido como Ultraniel, fue al Mauerpark (el mercadillo donde venden los vinilos y hacen el karaoke) y allí estuvo tocando con la gente que, como él, viven en los aledaños de la ciudad creativa de Weissensee: jóvenes con inclinaciones artísticas de todos los palos. Era la primera vez que estaban allí todos juntos y el sorprendente, histórico, y majestuoso sol de marzo pintó el telón de fondo que necesitaban para su domingueo. Ellos por su parte lo adornaron con canciones acústicas, cervezas y malabares. Al volver en el tranvía, Santxo se puso a improvisar una canción que le rondaba últimamente por la cabeza. Tras un buen calentamiento la cosa suele fluir bastante bien y el resto entra en la melodía como ondulaciones que mecen tu consciencia, la agitan y la hacen saltar hasta que siente cosquillitas en la barriga, pero no la derriban. Todo debió de funcionar porque, al terminar, una señora les dio 5€ y una sonrisa. Les dijo que le habían recordado a su hijo.
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jueves, 27 de marzo de 2014
Guitarras Callejeras; Música de Señoras
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viernes, 1 de noviembre de 2013
Los LaZieS. Una historia de Rock'n'Roll (II)
La ventanilla del medio camino

Cuando reconoces un idioma bien cuidado,
el disfrute pulido de una expresión,
agradecida y alegre de encontrar
a su madre ausente.
Marrone.
Sus pausas, sus ritmos
y sus melodías.
Y dos coches que recorren la carretera perdida.
Desde la ventanilla del medio camino.
Y la torre,
sin iluminar.

Cuando reconoces un idioma bien cuidado,
el disfrute pulido de una expresión,
agradecida y alegre de encontrar
a su madre ausente.
Marrone.
Sus pausas, sus ritmos
y sus melodías.
Y dos coches que recorren la carretera perdida.
Desde la ventanilla del medio camino.
Y la torre,
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jueves, 28 de marzo de 2013
Jazzys Kater
Rostros perdidos en el tiempo,
se mecen bajo la música de la luz tenue.
Proscritos voluntarios del mundanal ruido.
Esclavos del sonido,
de algo que pueden crear.
Pero no solos.
viernes, 22 de marzo de 2013
El Berlín Blanco (II)
"Te fliparía un terreno como la nieve, con sus diferentes resbalones, colores y texturas. Y un sonido...
¿Sabes lo que dice una virgen blanca cuando la pisas por primera vez?
POP."
Foto: Nievetex por Luis Taboada de Zúñiga Juárez (2013)
Sentado de espaldas a un radiador que arde como el infierno Sven W. se seca las rastas. Matando el tiempo dibuja sobre un cuaderno el cuadro que visualiza: bajo el arco de la cama elevada, Bella juguetea sobre él, le muerde el labio superior y retozan prendidos el uno al otro. Viven ajenos al tiempo y al espacio más allá de sus cuerpos.
En realidad Sven W. no sabe dibujar y, como las rastas aún están húmedas, decide probar con otro pasatiempo: va escribiendo las palabras que más le gustan según le vienen a la mente:
Skateboarding
Insel
Elefant
Gitarre
Blume
Ente
Rechts
Tanne
Mientras tanto, en algún lugar de Tegel...
- No te puedo pagar. Y tengo mucha prisa por coger un vuelo al que llego extremadamente tarde. Dame tu número de teléfono, en cuanto vuelva te llamo y te pago.
Mírame a los ojos, no te miento.
- Vale, cuando vuelvas llámame a este número.
En Berlín, ya experimentado, lo primero que hice fue preguntarle a Siegbert si podía pagarle con tarjeta. Esta vez sí la llevaba aunque sabía la respuesta de antemano. El examen evidentemente lo suspendí. El vuelo, por gracia de Siegbert y su habilidad para dejarme en el lugar exacto, lo cogí. Con ambos taxistas quedé después, días después.
En Madrid me esperó junto al torno de la estación de metro de La Peseta para que no tuviese que salir y volver a pagar y, además, me devolvió el cambio aunque yo no quería. Me confesó, como voz autorizada del gremio, que si no les hiciesen tantas faenas harían muchos más favores como Éste.
Foto: Berlín Sol y Nieve por Luis Taboada de Zúñiga Juárez (2013).
El lugar donde Siegbert me recogió.
En Berlín Siegbert volvió hasta esa parada de taxis donde yo me había montado semanas atrás. No me devolvió el cambio (en Alemania es costumbre dejar propinas a taxistas y personal de peluquería además de a los camareros) pero, al agradecerle su confianza, me dijo sin pestañear que no había dudado en ningún momento acerca de que le pagaría. Mientras la melena blanca se alejaba, un joven algo chalao sonreía bajo los copos de nieve.
Aquí la primera parte: El Berlín Blanco (I)
viernes, 31 de agosto de 2012
Los LaZieS. Una historia de Rock'n'Roll (I)
Il Esperpento della vita
La luna parecía una galleta mordida a través de la ventana de su habitación en el barrio de Friedrichschain. Marrone, fundador y líder de los LaZieS, ha estado de vacaciones en Sicilia y acaba de grabar cuatro nuevas canciones para su último EP "The Western Side Of The World". Suena bien, ¿eh? Pues espera, que la realidad tiene muchos matices.
Hace dos semanas apuraba, como una de esas cannas que tanto le gusta fumar, sus últimos minutos en el estudio antes de un vuelo que perdería. Que perdería por culpa de...
¡Músculo a la batería!
El buen tempo de Músculo entre los tambores y platos no se aplica a su vida diaria y su hora de retraso provocó que Marrone llegase 15 minutos después del cierre de puertas del vuelo Berlín-Praga. Tuvo que coger así un tren y tener sólo media hora para llegar al aeropuerto de la capital checa. Hizo este recorrido en taxi y sin respiración. Una vez pudo tomar aire frente al mostrador de la aerolínea, y al fin junto a su querida Blondýnka, comprobó que le faltaba algo importante para viajar. No le habían devuelto el carnet de identidad que dejó como fianza la última vez que ensayó como batería de Chalaos en la Noisy.
Según se mire, no se lo devolvieron o él tampoco se acordó de pedirlo. El caso es que Blondýnka, esa imponente checa de metro noventa, no tenía más remedio que partir hacia Sicilia sin él. Mientras ella sobrevolaba Europa, su hermano llevaría a Marrone hasta el primer pueblo tras la frontera alemana. Era imposible coger el tren o el autobús hacia Berlín porque al cruzar de un país al otro, y a pesar de ser ambos estados pertenecientes a la Unión Europea, Marrone cuenta que revisan los dni's y pasaportes a los viajeros que llegan desde la República Checa. "Con total seguridad te lo piden en el autobús y es más aleatorio que te toque en el tren". Pero quién se la juega, arriesgándote a que la policía te retenga y le dé el toque final a unas vacaciones ya de por sí bastante "tocadas".
Una vez en el primer pueblito de Alemania, Marrone cogió el tren hasta Berlín (Este, por cierto), se tumbó dos horas y se fue para el aeropuerto donde finalmente pudo coger su billete a Sicilia. Allí le esperaría una semana de días soleados y vestigios de una cultura sobrecogedora. Pero le han vuelto unos dolores en el culo. Comió no sé qué cosa caducada y ahora... Ahora está jodido.
Definitivamente no se le puede acusar de ir de víctima, son muchas cosas. Yo le digo que "take it easy", que ha estado dos semanas de vacaciones en Sicilia y que acaba de grabar cuatro canciones con un sonido realmente bueno, que la cosa no está tan mal. Aunque he de reconocer que, en las primeras mezclas que hemos escuchado juntos, su voz me ha parecido más apagada que en los dos EP's anteriores (Angela Merkel Jugend; Bella Ciao). Mañana volverá a grabar algunas voces. Veremos qué tal se le da.
Crudas noches. O no.
La luna parecía una galleta mordida a través de la ventana de su habitación en el barrio de Friedrichschain. Marrone, fundador y líder de los LaZieS, ha estado de vacaciones en Sicilia y acaba de grabar cuatro nuevas canciones para su último EP "The Western Side Of The World". Suena bien, ¿eh? Pues espera, que la realidad tiene muchos matices.
Hace dos semanas apuraba, como una de esas cannas que tanto le gusta fumar, sus últimos minutos en el estudio antes de un vuelo que perdería. Que perdería por culpa de...
¡Músculo a la batería!
El buen tempo de Músculo entre los tambores y platos no se aplica a su vida diaria y su hora de retraso provocó que Marrone llegase 15 minutos después del cierre de puertas del vuelo Berlín-Praga. Tuvo que coger así un tren y tener sólo media hora para llegar al aeropuerto de la capital checa. Hizo este recorrido en taxi y sin respiración. Una vez pudo tomar aire frente al mostrador de la aerolínea, y al fin junto a su querida Blondýnka, comprobó que le faltaba algo importante para viajar. No le habían devuelto el carnet de identidad que dejó como fianza la última vez que ensayó como batería de Chalaos en la Noisy.
Según se mire, no se lo devolvieron o él tampoco se acordó de pedirlo. El caso es que Blondýnka, esa imponente checa de metro noventa, no tenía más remedio que partir hacia Sicilia sin él. Mientras ella sobrevolaba Europa, su hermano llevaría a Marrone hasta el primer pueblo tras la frontera alemana. Era imposible coger el tren o el autobús hacia Berlín porque al cruzar de un país al otro, y a pesar de ser ambos estados pertenecientes a la Unión Europea, Marrone cuenta que revisan los dni's y pasaportes a los viajeros que llegan desde la República Checa. "Con total seguridad te lo piden en el autobús y es más aleatorio que te toque en el tren". Pero quién se la juega, arriesgándote a que la policía te retenga y le dé el toque final a unas vacaciones ya de por sí bastante "tocadas".
Una vez en el primer pueblito de Alemania, Marrone cogió el tren hasta Berlín (Este, por cierto), se tumbó dos horas y se fue para el aeropuerto donde finalmente pudo coger su billete a Sicilia. Allí le esperaría una semana de días soleados y vestigios de una cultura sobrecogedora. Pero le han vuelto unos dolores en el culo. Comió no sé qué cosa caducada y ahora... Ahora está jodido.
Definitivamente no se le puede acusar de ir de víctima, son muchas cosas. Yo le digo que "take it easy", que ha estado dos semanas de vacaciones en Sicilia y que acaba de grabar cuatro canciones con un sonido realmente bueno, que la cosa no está tan mal. Aunque he de reconocer que, en las primeras mezclas que hemos escuchado juntos, su voz me ha parecido más apagada que en los dos EP's anteriores (Angela Merkel Jugend; Bella Ciao). Mañana volverá a grabar algunas voces. Veremos qué tal se le da.
Crudas noches. O no.
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The Western Side Of The World
jueves, 9 de agosto de 2012
Gárgolas
Noche de tejados, sabor mediterráneo y literatura comunista.
Como gárgola sobre el tejado te acercas a tocar el cielo de la noche de julio. La vieja torre de la televisión destaca en el tapiz de fondo. Casi todos los edificios cuentan con cuatro plantas y quedan por el camino casi a la altura de tus pies. T, tu ex-jefe, te habla desde el lado izquierdo. Es quien te ha invitado allí, la otra gárgola que divisa desde la imponente atalaya la vieja Berlín.
T habla de cómo legitimamos la explotación en China al introducir sus baratos productos en nuestro circuito comercial. De si hemos de devolver todas nuestras deudas, pagar a nuestros padres la cuenta de lo que les costó nuestra crianza. De que continúa habiendo multimillonarios y paraísos fiscales que albergan sus fortunas para no tener que contribuir a los impuestos en sus países de origen. De su convencida idea de que el 80% de la costa española está destruida. De lo que se disfrutan las tormentas nocturnas en ese tejado acolchado al que hemos accedido por una trampilla.
Si hay algo que le guste a esta gárgola de las ciudades son sus tejados, caminar sobre ellos con la gracilidad de los deshollinadores de Merry Poppins, o como lo hacen los gatos.
Pero podría destacar la pasta cuyo sabor se describe como mediterráneo por su mezcla de sardinas, atún y limón sobre algo de tomate. O la botella que la acompaña del mejor de los vinos baratos del KAISER’S, el supermercado y no la bodega de Wilhelm II. Ese vino sirve para saciar la sed de media hora de vuelo en bicicleta.
Sin desmerecimiento alguno, podría destacar también cualquiera de los momentos en los que se echa mano de un libro y se repite, casi en cuatro idiomas, lo que ahí está escrito. Buenas citas, sí señor. De las que, un miércoles por la noche subido a la atalaya recuerdan, por si se había olvidado, que: Berlin ist geil.
Como gárgola sobre el tejado te acercas a tocar el cielo de la noche de julio. La vieja torre de la televisión destaca en el tapiz de fondo. Casi todos los edificios cuentan con cuatro plantas y quedan por el camino casi a la altura de tus pies. T, tu ex-jefe, te habla desde el lado izquierdo. Es quien te ha invitado allí, la otra gárgola que divisa desde la imponente atalaya la vieja Berlín.
T habla de cómo legitimamos la explotación en China al introducir sus baratos productos en nuestro circuito comercial. De si hemos de devolver todas nuestras deudas, pagar a nuestros padres la cuenta de lo que les costó nuestra crianza. De que continúa habiendo multimillonarios y paraísos fiscales que albergan sus fortunas para no tener que contribuir a los impuestos en sus países de origen. De su convencida idea de que el 80% de la costa española está destruida. De lo que se disfrutan las tormentas nocturnas en ese tejado acolchado al que hemos accedido por una trampilla.
Si hay algo que le guste a esta gárgola de las ciudades son sus tejados, caminar sobre ellos con la gracilidad de los deshollinadores de Merry Poppins, o como lo hacen los gatos.
Pero podría destacar la pasta cuyo sabor se describe como mediterráneo por su mezcla de sardinas, atún y limón sobre algo de tomate. O la botella que la acompaña del mejor de los vinos baratos del KAISER’S, el supermercado y no la bodega de Wilhelm II. Ese vino sirve para saciar la sed de media hora de vuelo en bicicleta.
Sin desmerecimiento alguno, podría destacar también cualquiera de los momentos en los que se echa mano de un libro y se repite, casi en cuatro idiomas, lo que ahí está escrito. Buenas citas, sí señor. De las que, un miércoles por la noche subido a la atalaya recuerdan, por si se había olvidado, que: Berlin ist geil.
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Wedding, 13353 Berlín, Alemania
martes, 10 de julio de 2012
Hay noches...
Hay noches en el Berlín Este realmente interesantes.
Por ejemplo, puedes empezar en Prenzlauer Allee a beber whisky-cola de mezcla generosa junto a unos Wolfsburger mientras esos locos lo dan todo con la sensación berlinesa Seeed.
Son las 8 de la tarde. Y sin hielo, por favor, que aquí no hace calor. Y, si preguntas, eso es cosa de mujeres.
Más tarde, dar ese todo en un concierto donde realmente no hubiesen estado de más esos hielos. Y donde nosotros no hubiésemos llegado si no fuese por un oportuno anuncio en Facebook prometiendo una buena sesión de swing / polka / punk de forma gratuita. ¿Qué hay más apropiado para relatar en un lugar como Éste?
Son Budzillus, de Berlín, quienes ponen el ritmo y los Wolfsburger y este berlinés de adopción quienes bailan desprovistos de parte de arriba en la primera fila a imitación de los músicos. Unas brasileñas, que luego nos explicarían en un comprensible "portuñol" que habían llegado haciendo autoestop desde Francia, se nos unen a la fiesta. También muestran sus torsos parcialmente descubiertos alegrando al personal a ritmo de pogo. Son de Río, nos cuentan tras intensa hora y media de conciertazo. Juntos recuperamos fuerzas en la puerta gracias a las cervezas del "Späti" (Spätkauf o local donde puedes comprar cerveza a cualquier hora del día en la ciudad de Berlín. Vamos, lo equivalente a los locales de "Alimentación" de los chinos en España pero con la cerveza como protagonista indiscutible).
Un francés, de Saint Etienne, me pregunta por ese "Späti" y terminamos hablando sobre la Copa de Europa en los setenta y los problemas mundiales. Si es que está todo relacionado.
Escucho castellano y me muero por practicarlo. Sí, a esos esos extremos estamos llegando. Y más aún si es con un grupo que viene de ver los dos conciertos de Pearl Jam en Berlín y, antes, el de Praha. ¡Son fregoneros! Trato de serles como local lo más útil posible. Mientras, observo una vez más que la cámara de fotos no está cuando tiene que estar e inmortalizar ese pedazo de tatuaje de Pearl Jam que lleva uno de ellos en el brazo. Pearl Jam son los Rolling que nos han dado los noventa y yo, les amo desde la experiencia que me dan dos pedazo de conciertos suyos.
Y las brasileiras trataron de enseñarme algo de samba, pero poquito se me ha quedado. Así que despedida con dos besitos, que también se echan de menos, de los Wolfsburger con un buen abrazo y con "Ricardo", un músico alemán enamorado de las Jam Sessions, que me voy para la Dorotheenstraße.
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Ubicación:
Berlín, Alemania
martes, 3 de julio de 2012
La Roja y el niño
Murcia, 11 de julio de 1994. Un calor histórico achicharra la imagen de un niño y su hermano mayor frente al televisor. Dos líneas recorren las mejillas del pequeño emborronando el rojo y el amarillo con los que 93 minutos antes se había embadurnado la cara a conciencia. No es sudor lo que marca esas líneas, es una expresión de incomprensión que le brota de los ojos. La pantalla muestra una figura dramática de cabeza afeitada que devuelve a la camiseta blanca que porta su color original. Para ello usa como pintura la sangre que brota incesantemente de su tabique nasal partido. Tassotti, ese nombre quedará grabado en la memoria del niño que no acierta a comprender, ni su hermanito le puede explicar, una imagen tan dramática. Así, no podía más que llorar tan sólo intuyendo los amargos sentimientos que expresaba aquel desconsolado dorsal número 21.
Berlín, 1 de julio de 2012. En esta ocasión una pantalla algo más grande muestra el minuto 87 de la gran final de la Eurocopa 2012 y la historia se ha hecho cargo de aquel calor. Las emborronadas líneas vuelven a dibujarse entre vítores en la lengua de Dante Alighieri y los italianos ganan por mayoría en este extraño bar de la capital alemana que intenta emular una playa. Otro niño, uno que muy probablemente también lloró junto al dorsal número 21, acaba de preferir asistir a un amigo, ofreciéndole la alegría de marcar en una gran final, antes que buscar su gloria personal. Al otro lado de la pantalla los azzurri, admirados, aplauden a pesar de que signifique el definitivo 4-0 en contra de su selección. En realidad lo que quieren es pasárselo bien. Junto a ellos, aquel niño no puede acompañarles. No puede cerrar la boca para disimular su admiración, todos los recuerdos vuelven. A lo largo de 18 años ha visto a las mágicas selecciones de Brasil, Francia o a la siempre fuerte Alemania, a la vez que aquella idea del drama español se había ido haciendo más fuerte en diferentes actos. Pero ahora esa que viste de rojo juega mejor que cualquiera de ellas... Sin codazos, sin sangre. Se frota los ojos, se pellizca la cara. Sí, es la suya. Es España. Las lágrimas vuelven empujadas por una palabra que crece dentro del pecho: orgullo. Concluyó el drama. Esto no fue una “Vendetta”, fue una venganza. Sin sangre pero con lágrimas. Pero esta vez eran la expresión del orgullo y, como tal, se mostraban a nuestros hermanos mediterráneos. Nunca una lágrima fue mejor bandera.
Gracias Roja, de parte de aquel niño.
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