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lunes, 22 de septiembre de 2014

La jaula de oro


Bang! dice que ya ha visto mil veces esta historia. “Pero los paisajes son increíbles.” Detrás nuestra se escucha cómo otro alemán reproduce
el comentario. Mal que le pese. Le ha dado casi la peor nota. En estos tiempos difíciles que estamos pasando juntos, diría que le voy conociendo un poco más.

La jaula de oro ha ganado en el Berlin Favourites Film Festival en su cuarta edición. Quizás sea una historia ya contada, yo no la había visto, y algo ha debido de decirle al público que marcaba caritas sonrientes en sus entradas para depositarlas en una urna sostenida por el siempre atento y simpático colaborador. Trata de tres emigrantes guatemaltecos en su camino hacia Estados Unidos. Una narración cruda, poco que ver con el estilo al que nos tiene acostumbrados el destino de los tres adolescentes. Y se agradece un chapuzón en agua helada tras tanto calor relajante.

Diego Quemada-Díez ha aprendido allí, en La Meca del cine. Hace tiempo que se fue, pero es de aquí. Y no me refiero a Berlín, Este -que quizás también-, sino a Burgos. Ha trabajado en películas como 21 Gramos o El Jardinero fiel y se nota: en el ritmo de la película; ninguna prisa, casi ingravidez. Levitando ha ido a conectar la producción hispano-mexicana-guatemalteca con mis anhelos contemporáneos. Busco arte y realismo. Pensar. Porque no está el mundo como para quedarse en frivolidades más que lo sanamente necesario. La bella forma de mostrar las vergüenzas, ese es el arte que mi alma necesita. Por ello te he dado un 9 en Filmaffinity, Diego: Porque te doy la oportunidad de superarte y volverme a sorprender; Porque muestras cómo el echarle pelotas a la vida es respetado hasta por los más miserables, y no utilizo el adjetivo respecto a las posesiones físicas, reconozco mis propias experiencias en estas escenas; Puede despertar la conciencia de quienes vivimos a este lado de la frontera. EE UU es el ejemplo más claro, de qué no lo es en el último siglo. Pero se puede reconocer a Melilla en los muros de Tijuana. ¿Qué pasa en Turquía? Y ¿qué pasa al otro lado?

Antes de nada Bang! me ha dicho: “No ha sido ninguna pérdida de tiempo.”
Quizás porque era el aquí y ahora de aquella película en el ocaso de esta ciudad, como los trenes que han cruzado la pantalla en todas dimensiones y dejado atrás el cine de verano de una de aquellas tantas casas okupadas transformadas por los nuevos tiempos. Bang! y yo hemos caminado juntos hasta la Hauptbahnhof pero a él lo que le gusta es llevar la contraria. Todo un ejercicio de retórica y superación.

TÍTULO ORIGINAL   La jaula de oro
AÑO  2013
DURACIÓN  110 min.
PAÍS  México
DIRECTOR  Diego Quemada-Díez
GUIÓN  Lucía Carreras, Gibrán Portela, Diego Quemada-Díez
MÚSICA  Leonardo Heiblum, Jacobo Lieberman
FOTOGRAFÍA  María Secco
REPARTO  Brandon López, Rodolfo Domínguez, Karen Martínez, Carlos Chajón, Héctor Tahuite, Ricardo Esquerra, Luis Alberti, César Bañuelos, Gilberto Barraza, Juan Carlos Medellín, Salvador Ramírez Jiménez, José Concepción Macías
PRODUCTORA  Animal de Luz Films / Kinemascope Films / Machete Producciones
GÉNERO  Drama | Inmigración. Adolescencia
SINOPSIS  Cuenta la historia de dos adolescentes que salen de su aldea y a los que pronto se suma un chico indígena. Juntos vivirán la terrible experiencia que padecen millones de personas, obligadas por las circunstancias a emprender un viaje lleno de peligros y con un final incierto. En el camino aflora la amistad, la solidaridad, el miedo, la injusticia, el dolor. (FILMAFFINITY)

miércoles, 3 de septiembre de 2014

He just realized

He just realized, his life wasn’t inside all that album covers.
They were just made of that almost invisible (VOLÁTIL) material:
dreams
And that didn’t make him feel allright,
we’re not even talking about happiness,
just allright.

miércoles, 9 de abril de 2014

Andrea's Joker

Andrea enseñándome el arte del pequeño detalle,
aunque sea echándole casi a patadas de mi casa.

Cómo me gusta,
aunque sólo sea para escribir
unas letras.
Cómo me inspira.

Y, luego a luego,
a kién le amarga
la inspiración.

jueves, 27 de marzo de 2014

Guitarras Callejeras; Música de Señoras

Respecto a lo de la música en la calle, quería traerte tres historias berlinesas actuales:

El viernes pasado fuimos al cumpleaños de una francesa y por supuesto nos llevamos los instrumentos aparte de kalimotxo, whisky y flores. Había un FLOW allí que no cabía en las habitaciones, salía por el balcón de aquel último piso y volvía con aires refrescantes. Improvisábamos, las voces bailaban y se entrelazaban como cadenas de ADN. Sí, se me terminaron saltando las lágrimas mientras cantaba con los ojos cerrados, yo es que en esos momentos es en los que me siento realizado.

Cuando volvíamos en el tren el Sr. Fleisch se puso a tocar el djembé. Era tarde, estábamos borrachos, cansados y contentos. Tocaba muy levemente, apenas se le escuchaba. Una señora iba sentada delante nuestro. Parecía asustada pero cuando nos fuimos regaló al Sr. Fleisch, en el mismo tono en el que él había tocado, un bonito "schön".

El domingo Santxo, el artista antes conocido como Ultraniel, fue al Mauerpark (el mercadillo donde venden los vinilos y hacen el karaoke) y allí estuvo tocando con la gente que, como él, viven en los aledaños de la ciudad creativa de Weissensee: jóvenes con inclinaciones artísticas de todos los palos. Era la primera vez que estaban allí todos juntos y el sorprendente, histórico, y majestuoso sol de marzo pintó el telón de fondo que necesitaban para su domingueo. Ellos por su parte lo adornaron con canciones acústicas, cervezas y malabares. Al volver en el tranvía, Santxo se puso a improvisar una canción que le rondaba últimamente por la cabeza. Tras un buen calentamiento la cosa suele fluir bastante bien y el resto entra en la melodía como ondulaciones que mecen tu consciencia, la agitan y la hacen saltar hasta que siente cosquillitas en la barriga, pero no la derriban. Todo debió de funcionar porque, al terminar, una señora les dio 5€ y una sonrisa. Les dijo que le habían recordado a su hijo.

jueves, 24 de octubre de 2013

Kill your idols (II). Decrecimiento ya

Querido Sancho:

Amargos pensamientos a la luz de una linterna.
Hombres muertos tras los cristales,
hombres casi muertos frente a ellos.

Y mientras,
la torre iluminada.

Y la foto
sigue siendo bonita.

Con perdón

lunes, 30 de septiembre de 2013

København


“Gracias por ser ventana iluminada”

København. Noire Larme

El Blues tras la ciudad bañada por el atardecer.
El Blues “over the Bridge”,
o en el garito del “Ssssssshhhh”.

El Hindú Negro,
que lo mismo se lanzaba por Missisippis,
que se regulaba los volúmenes,
que se los regulaba al idiota barbudo que tocaba después de él.

Una canción fue suficiente para comprobar que eras continente,
no contenido,
idiota barbudo.
O que lo tienes atenazado tras esa esclavitud
que es el “qué dirán”.

A otros les da por el Punk
¿Lo tomas?
¿Lo dejas?
Pues dale ya.

Oi! y viejo Ska
para el Señor del Puente y sus Dr. Martens.
Recojamos unas botellas, no se hable más,
cantemos ya,
¡Me - Tra - Lle - Ta!

La Colombia turca,
las Frikadelle,
las Kartoffla
y el Jazz.

Los daneses cambiarán el mundo
empezando por una tienda de zapatillas deportivas,

o unas clases de baile.

Con el Pogo-Swing de los pequeños saltamontes,
All I need is to look in your eyes.

Cruzando el Báltico,
en algún punto entre Gedser y Rostock,
sólo pienso en ti
y en las palabras más acertadas para describir
la contradicción instaladrada en mí.


jueves, 8 de agosto de 2013

Cadencia de pedaleo

He de pedalear para no caer, si no hay movimiento no hay equilibrio.

Pero necesito saber que el lugar hacia el que pedaleo no será ya conocido porque, si no, perderé las ganas de pedalear.

Y si no pedaleo muero, sé que será el final.
Cuando no haya ninguna motivación mi cuerpo simplemente morirá.


Por eso es un reto constante el buscar esas razones, una suerte de movimiento.
Pero entiéndelo bien. Hay que disfrutar, aunque no sólo en esto consiste, hay que sentirse vivo.

Estos impulsos de pasión desesperada por la vida los he tenido desde hace muchos años.
Y creo que sé por qué es.

La vi.
La vi de cara, la vi de cerca y estaba todavía en edad tierna.
Eso te cambia la vida inevitablemente
y mi vida es como un puzle cuyas piezas van apareciendo y encajando a lo largo de los años.
Tengo la impresión de que sólo seré capaz de contemplar la imagen entera cuando todas esas piezas hayan encajado y yo haya alejado lo suficiente la perspectiva para poder contemplar toda la imagen.

Entonces sabré que ha llegado mi hora.


*Las cosas no tienen por qué ser así, considera al suicidio una liberación, no le tengas miedo, está ahí para servirnos. Si ya no merece la pena vivir, siempre te puedes suicidar, me parece un pensamiento bastante alentador.

jueves, 28 de marzo de 2013

Jazzys Kater


Rostros perdidos en el tiempo,
se mecen bajo la música de la luz tenue.
Proscritos voluntarios del mundanal ruido.
Esclavos del sonido,
de algo que pueden crear.
Pero no solos.

viernes, 22 de marzo de 2013

El Berlín Blanco (II)


"Te fliparía un terreno como la nieve, con sus diferentes resbalones, colores y texturas. Y un sonido...
¿Sabes lo que dice una virgen blanca cuando la pisas por primera vez?

POP."

                                   Foto: Nievetex por Luis Taboada de Zúñiga Juárez (2013)

Sentado de espaldas a un radiador que arde como el infierno Sven W. se seca las rastas. Matando el tiempo dibuja sobre un cuaderno el cuadro que visualiza: bajo el arco de la cama elevada, Bella juguetea sobre él, le muerde el labio superior y retozan prendidos el uno al otro. Viven ajenos al tiempo y al espacio más allá de sus cuerpos.

En realidad Sven W. no sabe dibujar y, como las rastas aún están húmedas, decide probar con otro pasatiempo: va escribiendo las palabras que más le gustan según le vienen a la mente:

Skateboarding

Insel

Elefant

Gitarre

Blume

Ente

Rechts

Tanne

Mientras tanto, en algún lugar de Tegel...

- No te puedo pagar. Y tengo mucha prisa por coger un vuelo al que llego extremadamente tarde. Dame tu número de teléfono, en cuanto vuelva te llamo y te pago.
Mírame a los ojos, no te miento.
- Vale, cuando vuelvas llámame a este número.

En Berlín, ya experimentado, lo primero que hice fue preguntarle a Siegbert si podía pagarle con tarjeta. Esta vez sí la llevaba aunque sabía la respuesta de antemano. El examen evidentemente lo suspendí. El vuelo, por gracia de Siegbert y su habilidad para dejarme en el lugar exacto, lo cogí. Con ambos taxistas quedé después, días después.

En Madrid me esperó junto al torno de la estación de metro de La Peseta para que no tuviese que salir y volver a pagar y, además, me devolvió el cambio aunque yo no quería. Me confesó, como voz autorizada del gremio, que si no les hiciesen tantas faenas harían muchos más favores como Éste.

                                    Foto: Berlín Sol y Nieve por Luis Taboada de Zúñiga Juárez (2013).
                                                                   El lugar donde Siegbert me recogió.


En Berlín Siegbert volvió hasta esa parada de taxis donde yo me había montado semanas atrás. No me devolvió el cambio (en Alemania es costumbre dejar propinas a taxistas y personal de peluquería además de a los camareros) pero, al agradecerle su confianza, me dijo sin pestañear que no había dudado en ningún momento acerca de que le pagaría. Mientras la melena blanca se alejaba, un joven algo chalao sonreía bajo los copos de nieve.


Aquí la primera parte: El Berlín Blanco (I)

lunes, 7 de enero de 2013

Un diez en filmaffinity



A Kajsa, a Javier, a José.

“Los comediantes preparan una atmósfera favorable, es la mitad de su éxito.” Juan El Escudero.


Hay momentos en los que te apetece ver una película, echas un vistazo a tu colección de “pendientes” y unas aleatorias condiciones de tu realidad del momento te llevan a decantarte por una o por otra.

Mis condiciones eran, en primer lugar, que un hábil comercial de rico cítrico murciano con estudios de Comunicación Audiovisual, y no menos rico e instruido gusto al respecto, me había grabado un DVD con El Séptimo Sello, Eva al Desnudo (no es lo que te piensas, guarrete), Fiebre del Sábado Noche, Magnolia y Metrópolis. Como vivo en Alemania y me quiero convertir en una persona ordenada empiezo por la primera.

No. Venga, seamos serios. En realidad fue por una sueca de mi clase de alemán, que suma al siempre efectivo valor para un español de ser rubia y sueca un extraño, atrayente y frío misterio. ¿Qué dónde lo veo? Pues lo veo en el contraste entre su mirada dura, su risa y sus suspiros; en su severa forma de oponerse o apoyar alguna idea; en que sea vegetariana; en la combinación entre ser la más joven y, sin embargo, la mejor de la clase. Debe tener algo de musa porque sin ella no estaría contando esta historia.

Si esta vez pensé más de la cuenta en ella es porque, en esa extraña atmósfera que se crea entre un grupo con el que compartes una experiencia como es una clase, hay maestros con todas sus letras (también con la A) que saben manejar esas atmósferas con la maestría que sólo pueden dar el amor y la experiencia. Frau Sybille sutilmente solía pedirme que leyera después de Mathilde, o ponerle ejemplos de frases con mi nombre a ella. Todo con el justo distanciamiento para que no saltasen las alarmas. Mathilde es la favorita de Mark, desgraciadamente demasiado joven para él, que me preguntaba ese día cuál era para mí la chica más guapa de la clase. Germinaba así la sutil semilla de nuestra celestina de Dresden.

La respuesta es cuenta mía, como le repite Antonius Blovk a La Muerte frente al tablero de ajedrez. Sin embargo, pasábamos con las bicis por al lado de Kajsa al preguntarme aquello y alegremente le ringrineaba para desearle un “schönes Wochenende”.

Tampoco se habría impuesto esta película en blanco y negro, y de 1957, a esas honorables rivales si no hubiese sido por…
lamentablemente ésta no es la historia que a un hijo orgulloso, como yo me siento, más le guste destacar acerca de su padre… pero aquí juega un rol importante y quién soy yo para decirle que no al arte.
Mi padre siempre despreció a Bergman, así se ha asegurado de hacérnoslo saber siempre a sus allegados. Insertado como ejemplo en alguno de sus discursos acerca de cómo no se dejaba llevar por la corriente cuando él era joven y todo el mundo decía que Bergman “era lo que molaba”, ha sido siempre uno de sus ejemplos estrella para demostrar su pensamiento independiente. Pero cuando dice “todo el mundo” en realidad se refiere a “los rojos” que, al por entonces joven gallego en la Academia General Militar de Zaragoza, no debían de caerle muy bien. Le entiendo, hasta el punto que me da el que ahora un gran amigo, otro gallego y el Jimi Hendrix del piano soplao, también ande en estos momentos viviendo en atmósferas similares. Mi padre es un hombre razonablemente abierto. A veces quizás demasiado, en lo de razonable. E igualmente es un hombre con ideas propias, ha visto El Acorazado Potemkin rodeado de “rojos” en uno de aquellos cineclubs, pero a él sobre todo lo que le gustan son las películas romper cosas y las de Pixar. Y lo sabe.

Todo aquel morbo se encargó de colocar El Séptimo Sello en el reproductor y acomodarme en sus lentos 96 minutos. Ésta no es una película de romper cosas, es una película de pensar y de encontrar joyas que germinen en tu pensamiento como las sutiles semillas celestinas de Frau Sybille. Quizás también para comprender esos ojos azules ocultos tras la coraza de hielo.

TÍTULO ORIGINAL      Det sjunde inseglet (The Seventh Seal)

AÑO    1957

DURACIÓN      96 min.

PAÍS     Suecia

DIRECTOR       Ingmar Bergman

GUIÓN Ingmar Bergman

MÚSICA          Erik Nordgren

FOTOGRAFÍA  Gunnar Fischer (B&W)

REPARTO        Max von Sydow, Gunnar Björnstrand, Nils Poppe, Bibi Andersson, Bengt Ekerot, Gunnel Lindblom, Maud Hansson, Ake Fridell

PRODUCTORA            Svensk Filmindustri

PREMIOS        1957: Cannes: Premio Especial del Jurado (Ex aequo con "Kanal")
1960: Seminci: Espiga de Oro: Mejor película

GÉNERO          Drama | Siglo XIV. Edad Media. Película de culto. Religión

SINOPSIS         Suecia, mediados del siglo XIV. La Peste Negra asola Europa. Tras diez años de inútiles combates en las Cruzadas, el caballero sueco Antonius Blovk y su leal escudero regresan de Tierra Santa. Blovk es un hombre atormentado y lleno de dudas. En el camino se encuentra con la Muerte que lo reclama. Entonces él le propone jugar una partida de ajedrez, con la esperanza de obtener de Ella respuestas a las grandes cuestiones de la vida: la muerte y la existencia de Dios. (FILMAFFINITY)

viernes, 31 de agosto de 2012

Los LaZieS. Una historia de Rock'n'Roll (I)

Il Esperpento della vita

La luna parecía una galleta mordida a través de la ventana de su habitación en el barrio de Friedrichschain. Marrone, fundador y líder de los LaZieS, ha estado de vacaciones en Sicilia y acaba de grabar cuatro nuevas canciones para su último EP "The Western Side Of The World". Suena bien, ¿eh? Pues espera, que la realidad tiene muchos matices.

Hace dos semanas apuraba, como una de esas cannas que tanto le gusta fumar, sus últimos minutos en el estudio antes de un vuelo que perdería. Que perdería por culpa de...

¡Músculo a la batería!

El buen tempo de Músculo entre los tambores y platos no se aplica a su vida diaria y su hora de retraso provocó que Marrone llegase 15 minutos después del cierre de puertas del vuelo Berlín-Praga. Tuvo que coger así un tren y tener sólo media hora para llegar al aeropuerto de la capital checa. Hizo este recorrido en taxi y sin respiración. Una vez pudo tomar aire frente al mostrador de la aerolínea, y al fin junto a su querida Blondýnka, comprobó que le faltaba algo importante para viajar. No le habían devuelto el carnet de identidad que dejó como fianza la última vez que ensayó como batería de Chalaos en la Noisy.

Según se mire, no se lo devolvieron o él tampoco se acordó de pedirlo. El caso es que Blondýnka, esa imponente checa de metro noventa, no tenía más remedio que partir hacia Sicilia sin él. Mientras ella sobrevolaba Europa, su hermano llevaría a Marrone hasta el primer pueblo tras la frontera alemana. Era imposible coger el tren o el autobús hacia Berlín porque al cruzar de un país al otro, y a pesar de ser ambos estados pertenecientes a la Unión Europea, Marrone cuenta que revisan los dni's y pasaportes a los viajeros que llegan desde la República Checa. "Con total seguridad te lo piden en el autobús y es más aleatorio que te toque en el tren". Pero quién se la juega, arriesgándote a que la policía te retenga y le dé el toque final a unas vacaciones ya de por sí bastante "tocadas".

Una vez en el primer pueblito de Alemania, Marrone cogió el tren hasta Berlín (Este, por cierto), se tumbó dos horas y se fue para el aeropuerto donde finalmente pudo coger su billete a Sicilia. Allí le esperaría una semana de días soleados y vestigios de una cultura sobrecogedora. Pero le han vuelto unos dolores en el culo. Comió no sé qué cosa caducada y ahora... Ahora está jodido.

Definitivamente no se le puede acusar de ir de víctima, son muchas cosas. Yo le digo que "take it easy", que ha estado dos semanas de vacaciones en Sicilia y que acaba de grabar cuatro canciones con un sonido realmente bueno, que la cosa no está tan mal. Aunque he de reconocer que, en las primeras mezclas que hemos escuchado juntos, su voz me ha parecido más apagada que en los dos EP's anteriores (Angela Merkel Jugend; Bella Ciao). Mañana volverá a grabar algunas voces. Veremos qué tal se le da.

Crudas noches. O no.

jueves, 9 de agosto de 2012

Gárgolas

Noche de tejados, sabor mediterráneo y literatura comunista.


Como gárgola sobre el tejado te acercas a tocar el cielo de la noche de julio. La vieja torre de la televisión destaca en el tapiz de fondo. Casi todos los edificios cuentan con cuatro plantas y quedan por el camino casi a la altura de tus pies. T, tu ex-jefe, te habla desde el lado izquierdo. Es quien te ha invitado allí, la otra gárgola que divisa desde la imponente atalaya la vieja Berlín.

T habla de cómo legitimamos la explotación en China al introducir sus baratos productos en nuestro circuito comercial. De si hemos de devolver todas nuestras deudas, pagar a nuestros padres la cuenta de lo que les costó nuestra crianza. De que continúa habiendo multimillonarios y paraísos fiscales que albergan sus fortunas para no tener que contribuir a los impuestos en sus países de origen. De su convencida idea de que el 80% de la costa española está destruida. De lo que se disfrutan las tormentas nocturnas en ese tejado acolchado al que hemos accedido por una trampilla.

Si hay algo que le guste a esta gárgola de las ciudades son sus tejados, caminar sobre ellos con la gracilidad de los deshollinadores de Merry Poppins, o como lo hacen los gatos.

Pero podría destacar la pasta cuyo sabor se describe como mediterráneo por su mezcla de sardinas, atún y limón sobre algo de tomate. O la botella que la acompaña del mejor de los vinos baratos del KAISER’S, el supermercado y no la bodega de Wilhelm II. Ese vino sirve para saciar la sed de media hora de vuelo en bicicleta.

Sin desmerecimiento alguno, podría destacar también cualquiera de los momentos en los que se echa mano de un libro y se repite, casi en cuatro idiomas, lo que ahí está escrito. Buenas citas, sí señor. De las que, un miércoles por la noche subido a la atalaya recuerdan, por si se había olvidado, que: Berlin ist geil.



“Das Bewußtsein spiegelt sich im Wort wie die Sonne in einem Wassertropfen”

L. S. Wygotsky

“La conciencia se refleja en la palabra como el Sol en una gota de agua”


martes, 10 de julio de 2012

Hay noches...


Hay noches en el Berlín Este realmente interesantes.

Por ejemplo, puedes empezar en Prenzlauer Allee a beber whisky-cola de mezcla generosa junto a unos Wolfsburger mientras esos locos lo dan todo con la sensación berlinesa Seeed.

Son las 8 de la tarde. Y sin hielo, por favor, que aquí no hace calor. Y, si preguntas, eso es cosa de mujeres.

Más tarde, dar ese todo en un concierto donde realmente no hubiesen estado de más esos hielos. Y donde nosotros no hubiésemos llegado si no fuese por un oportuno anuncio en Facebook prometiendo una buena sesión de swing / polka / punk de forma gratuita. ¿Qué hay más apropiado para relatar en un lugar como Éste?

Son Budzillus, de Berlín, quienes ponen el ritmo y los Wolfsburger y este berlinés de adopción quienes bailan desprovistos de parte de arriba en la primera fila a imitación de los músicos. Unas brasileñas, que luego nos explicarían en un comprensible "portuñol" que habían llegado haciendo autoestop desde Francia, se nos unen a la fiesta. También muestran sus torsos parcialmente descubiertos alegrando al personal a ritmo de pogo. Son de Río, nos cuentan tras intensa hora y media de conciertazo. Juntos recuperamos fuerzas en la puerta gracias a las cervezas del "Späti" (Spätkauf o local donde puedes comprar cerveza a cualquier hora del día en la ciudad de Berlín. Vamos, lo equivalente a los locales de "Alimentación" de los chinos en España pero con la cerveza como protagonista indiscutible).

Un francés, de Saint Etienne, me pregunta por ese "Späti" y terminamos hablando sobre la Copa de Europa en los setenta y los problemas mundiales. Si es que está todo relacionado.

Escucho castellano y me muero por practicarlo. Sí, a esos esos extremos estamos llegando. Y más aún si es con un grupo que viene de ver los dos conciertos de Pearl Jam en Berlín y, antes, el de Praha. ¡Son fregoneros! Trato de serles como local lo más útil posible. Mientras, observo una vez más que la cámara de fotos no está cuando tiene que estar e inmortalizar ese pedazo de tatuaje de Pearl Jam que lleva uno de ellos en el brazo. Pearl Jam son los Rolling que nos han dado los noventa y yo, les amo desde la experiencia que me dan dos pedazo de conciertos suyos.

Y las brasileiras trataron de enseñarme algo de samba, pero poquito se me ha quedado. Así que despedida con dos besitos, que también se echan de menos, de los Wolfsburger con un buen abrazo y con "Ricardo", un músico alemán enamorado de las Jam Sessions, que me voy para la Dorotheenstraße.

martes, 3 de julio de 2012

La Roja y el niño


Murcia, 11 de julio de 1994. Un calor histórico achicharra la imagen de un niño y su hermano mayor frente al televisor. Dos líneas recorren las mejillas del pequeño emborronando el rojo y el amarillo con los que 93 minutos antes se había embadurnado la cara a conciencia. No es sudor lo que marca esas líneas, es una expresión de incomprensión que le brota de los ojos. La pantalla muestra una figura dramática de cabeza afeitada que devuelve a la camiseta blanca que porta su color original. Para ello usa como pintura la sangre que brota incesantemente de su tabique nasal partido. Tassotti, ese nombre quedará grabado en la memoria del niño que no acierta a comprender, ni su hermanito le puede explicar, una imagen tan dramática. Así, no podía más que llorar tan sólo intuyendo los amargos sentimientos que expresaba aquel desconsolado dorsal número 21.

Berlín, 1 de julio de 2012. En esta ocasión una pantalla algo más grande muestra el minuto 87 de la gran final de la Eurocopa 2012 y la historia se ha hecho cargo de aquel calor. Las emborronadas líneas vuelven a dibujarse entre vítores en la lengua de Dante Alighieri y los italianos ganan por mayoría en este extraño bar de la capital alemana que intenta emular una playa. Otro niño, uno que muy probablemente también lloró junto al dorsal número 21, acaba de preferir asistir a un amigo, ofreciéndole la alegría de marcar en una gran final, antes que buscar su gloria personal. Al otro lado de la pantalla los azzurri, admirados, aplauden a pesar de que signifique el definitivo 4-0 en contra de su selección. En realidad lo que quieren es pasárselo bien. Junto a ellos, aquel niño no puede acompañarles. No puede cerrar la boca para disimular su admiración, todos los recuerdos vuelven. A lo largo de 18 años ha visto a las mágicas selecciones de Brasil, Francia o a la siempre fuerte Alemania, a la vez que aquella idea del drama español se había ido haciendo más fuerte en diferentes actos. Pero ahora esa que viste de rojo juega mejor que cualquiera de ellas... Sin codazos, sin sangre. Se frota los ojos, se pellizca la cara. Sí, es la suya. Es España. Las lágrimas vuelven empujadas por una palabra que crece dentro del pecho: orgullo. Concluyó el drama. Esto no fue una “Vendetta”, fue una venganza. Sin sangre pero con lágrimas. Pero esta vez eran la expresión del orgullo y, como tal, se mostraban a nuestros hermanos mediterráneos. Nunca una lágrima fue mejor bandera.

Gracias Roja, de parte de aquel niño.